martes, 28 de septiembre de 2010

Ser y Estar

Han sido seis días apacibles. No sé cuánto tardaré en sumirme en la demencia, no es cómodo que mi nombre se desmorone en el olvido.

Registré este lugar lo suficiente. Hay una sala de estar muy sencilla, un par de sillones y cinco cuartos.

Muchos minutos han pasado, los insectos, el polvo y yo somos uno, con la miseria.

En algún lugar de la tercera habitación pude leer
“Dios no es otro”

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