miércoles, 25 de agosto de 2010

8 de Mayo.

Como me había indicado Miguel, al kilómetro 786 me adentré anónimamente en la sabana hacia el Este. 8 kilómetros después encontré la posada, peor que en mis sueños. Era parte del panorama desértico y para nada invasiva. Un tronco viejo consumido por los insectos.
 
No he dejado de pensar en el asunto del fantasma, ni qué me habrá querido decir mi viejo con esos apotegmas.
 
A la entrada de esa desgastada pensión, había otro mensaje:
 

Se equivocó nuevamente.

Atentamente,
El Oscuro de Éfeso

Era indiscutible, Alguien más sabe que estoy aquí.

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