jueves, 7 de octubre de 2010

martes, 28 de septiembre de 2010

Ser y Estar

Han sido seis días apacibles. No sé cuánto tardaré en sumirme en la demencia, no es cómodo que mi nombre se desmorone en el olvido.

Registré este lugar lo suficiente. Hay una sala de estar muy sencilla, un par de sillones y cinco cuartos.

Muchos minutos han pasado, los insectos, el polvo y yo somos uno, con la miseria.

En algún lugar de la tercera habitación pude leer
“Dios no es otro”

miércoles, 25 de agosto de 2010

8 de Mayo.

Como me había indicado Miguel, al kilómetro 786 me adentré anónimamente en la sabana hacia el Este. 8 kilómetros después encontré la posada, peor que en mis sueños. Era parte del panorama desértico y para nada invasiva. Un tronco viejo consumido por los insectos.
 
No he dejado de pensar en el asunto del fantasma, ni qué me habrá querido decir mi viejo con esos apotegmas.
 
A la entrada de esa desgastada pensión, había otro mensaje:
 

Se equivocó nuevamente.

Atentamente,
El Oscuro de Éfeso

Era indiscutible, Alguien más sabe que estoy aquí.

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